Abusos sexuales y psicológicos en el camino a la fama

Por Inés Luján (@ineslujan en Twitter)

La semana pasada un nuevo escándalo golpeó las redes: Kesha denunció a su productor por más de diez años de abusos sexuales y daños psicológicos. Supuestamente, desde que la artista firmó un contrato con él comenzaron estos ataques y vejaciones. “No eres guapa ni tienes talento, sólo tienes la suerte de que yo te haya descubierto” y otras afirmaciones del mismo estilo se acompañaban de abusos sexuales. Un caso que debería haber paralizado a la opinión pública por lo grave del asunto resulta que se ha tomado como un caso más, otro que añadir a la lista. Porque los abusos sexuales y psicológicos están a la orden del día en el camino a la fama.

Que un personaje famoso destape un caso así puede servir para que más gente corriente que está en la misma situación vea que puede haber una salida y que se atreva a denunciar su situación, pero con el caso de Kesha nos encontramos con que en todas las webs que informan al respecto, al final de la noticia nos aseguran que este escándalo puede ser una forma de que la artista pueda romper su actual contrato con este productor. Vamos, que todo lo de los abusos es un “circo” para poder conseguir otro fin. ¿En qué posición deja esto a las víctimas? Además del daño que sufren deben justificarse y demostrar las vejaciones que han sufrido. Dejando a un lado el mundo de la fama y centrándonos en casos de mujeres normales y corrientes vemos que ocurre exactamente lo mismo. Si sufren algún acoso o ataque sexual o psicológico, deben justificarlo y demostrarlo de mil formas distintas para conseguir credibilidad, mientras que el agresor solo debe justificarse si el caso llega a juicio. Las estadísticas hablan por si solas: en España, se calcula que el 75% de las agresiones sexuales no son denunciadas, por lo que nunca se produce tal juicio y los agresores nunca tienen que enfrentarse a ningún tipo de castigo. La sociedad deja libre a los agresores mientras que marca a las víctimas de por vida.

Otra caso muy famoso de abusos sexuales en el mundo de la fama es el perpetrado por el fotógrafo Terry Richardson. Hay numerosos casos de modelos que se han atrevido a denunciar a uno de los fotógrafos más importantes actualmente y que han puesto el grito en el cielo: ¿hay que pasar por esto para alcanzar la fama? Según Terry Richardson, sí. Aquí podéis encontrar una lista completa de las modelos que le han denunciado por abusos. No solo pasa con modelos que están comenzando su carrera: modelos ya posicionadas como Coco Rocha han dicho que nunca más volverían a trabajar con él. Este fotógrafo sacó un libro en 2005 (Kibosh) con fotografías privadas que había tomado con numerosas modelos y a ninguna de ellas le pidió permiso para poner su imagen en el. Minerva Portillo es una de las modelos que salen en Kibosh: la española asegura que la publicación de esas fotos acabó con su carrera. Se tuvo que alejar del mundo de la moda y volver a España. Ha continuado trabajando desde entonces, pero siempre con la carga de las famosas fotos.

Terry Richardson con Obama.

Terry Richardson con Obama.

En el caso de Richardson hay incluso una petición en Change.org para exigir a las grandes firmas que no trabajen con él. Teniendo en cuenta que personajes de la talla de Obama apoyan al fotógrafo, esta iniciativa es una vez más David contra Goliat. Mujeres anónimas, escandalizadas por la cantidad de abusos sexuales cometidos por el fotógrafo, comienzan una campaña para que las grandes marcas dejen de contratarle. ¿Acaso esta iniciativa no puede surgir de las propias marcas? ¿Nadie repudia trabajar con un hombre acusado de numerosos delitos sexuales y otras vejaciones?

Tanto el caso de Kesha como el de Terry Richardson nos dejan una cosa clave: el paternalismo de la fama. Es necesario un hombre que te aúpe hasta lo más alto y en el camino hasta el éxito tienes que aguantar todo lo que quieran hacer contigo. No se aprecia en ningún momento a las muejeres: son ellos, grandes nombres con un gran poder quienes lanzan al estrellato a quien les cae en gana, no tiene nada que ver que esa mujer tenga algo de especial o no. O al menos esta es la impresión que nos dejan las palabras de estos hombres. Ellos pueden hacer con ellas lo que quieran, si ellas se dejan. En el momento que denuncian su fama se acaba. La sociedad las encasillará como víctimas y sus contratos se acabarán, mientras que ellos podrán seguir en su posición predominante encontrando a más mujeres con quien volver a empezar la historia.

Ellas son valientes por denunciar su caso y nosotros, como sociedad, debemos plantarnos ante estos agresores y repudiar todo lo que venga de ellos. Es de sentido común que las firmas de moda dejen de trabajar con Terry Richardson y que el productor de Kesha quede apartado. La fama no va a dejar de ser el espejo en el que todos queremos vernos reflejados, por lo que si ellas denuncian, su ejemplo puede ayudar a más gente.

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