Ana Orantes, la primera española que denunció en tv la violencia machista

Por Inés Luján (@ineslujan en Twitter)

2014 es por ahora el año con más muertas por violencia machista desde que hay datos. En solo tres meses el número de víctimas asciende ya a 19. Hace dos semanas murieron cinco mujeres en 48h: una en Melilla, dos en Madrid, una en Cataluña y la última en el País Vasco. Tras estos asesinatos descubrimos que no había ninguna denuncia por violencia machista. En la prensa todas estas muertes se acompañan por declaraciones de los vecinos tales como “él no la dejaba tranquila” y “el crimen se veía venir”.

Estas declaraciones dejan constante el nivel de aceptación social que tiene la violencia machista en nuestra sociedad. Hace unos años, con las primeras leyes al respecto, se le denominaba “violencia doméstica”. Con el paso de los años pasó a ser “violencia de género” y actualmente los medios de comunicación la denominan “violencia machista”. El adjetivo ha ido aumentando la intensidad, mostrando así el grave problema que se encuentra tras una noticia más que pasa sin pena ni gloria por los informativos diarios.

Está comprobado que la situación de las mujeres maltratadas ha empeorado con la crisis: no pueden permitirse vivir en otro sitio y deben seguir compartiendo casa con su maltratador. El primer caso del que hay registros en el que la convivencia entre una mujer maltratada y su agresor acaba con el asesinato de esta es el de Ana Orantes. Ana Orantes apareció en televisión en 1997 denunciando que llevaba siendo maltratada por su marido durante los últimos 40 años.

Dos semanas más tarde de esta intervención en la televisión, Ana fue calcinada por su marido en su casa de Granada. Este fue condenado a 17 años de prisión. La valentía de Ana Orantes para contar su terrible experiencia le dió voz a algo silenciado hasta entonces en la sociedad española: los maltratos sufridos por las mujeres no tenían relevancia pública, eran algo socialmente aceptado. Este caso tuvo mucha relevancia en la sociedad por su brutalidad y crueldad y fue uno de los que pusieron de manifiesto la necesidad de hacer una ley que protegiera a las mujeres en casos así. La ley de género vino con ayudas públicas para mantener seguras a las mujeres maltratadas: las residencias de acogida eran un lugar clave. En ellas, las mujeres recibían ayuda psicológica y una oportunidad de comenzar una vida nueva, amparadas por la ley y lejos de sus maltratadores.

Los recortes en ayudas a las mujeres maltratadas en algunas comunidades llegan al 100%: en Castilla la Mancha se han dejado de dar ayudas para residencias de acogida.

Pero el problema de la violencia machista viene de raíz: no recibimos una educación enfocada a la igualdad que nos ayude a solventar estos problemas en un futuro. Educación para la ciudadanía era una posible vía de concienciación en los más jóvenes, pero a este gobierno le debemos su retirada.

La concienciación sobre la violencia ejercida sobre las mujeres es clave: es un problema de toda la sociedad, y desde nosotros mismos hasta las más altas instancias legales necesitamos darnos cuenta de que no podemos llamarnos país civilizado si se reducen las ayudas a las mujeres maltratadas, se buscan resquicios legales para no socorrerlas y que maten a 19 mujeres en solo tres meses no nos parece un escándalo nacional.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s