Lucrecia Pérez, víctima del racismo y la xenofobia

Por Inés Luján (@ineslujan en Twitter)

13 de noviembre de 1992 – Asesinato de Lucrecia Pérez a manos del guardia civil Luis Merino y tres ultraderechistas de 16 años. Fue la primera víctima que se reconoció en España por racismo y xenofobia.

Manifestación en Aravaca dos días después del asesinato de Lucrecia Pérez. Fuente: El País.

Lucrecia Pérez era dominicana y había llegado a España un mes y tres días antes de su asesinato. Trabajaba como empleada doméstica, pero la despidieron porque “no servía para trabajar”, aseguraba su jefa. Tras su despido Lucrecia no tenia residencia, por lo que se unió a compañeros dominicanos que habitaban en la abandonada discoteca Four Roses, en el distrito madrileño de Aravaca, en la carretera a La Coruña. Allí vivían grupos de inmigrantes que continuamente recibían amenazas por grupos ultraderechistas como Juntas Españolas, Grupo Covadonga y Nación Joven.

La noche del 13 de noviembre de 1992 el guardia civil Luis Merino y los tres menores que le acompañaban,  Javier Quílez Martínez, Felipe Carlos Martín Bravo y Víctor Flores Reviejo, querían “dar un escarmiento a los negros”. Se subieron a un coche lleno de pegatinas neonazis y ultras y se saltaron varios semáforos en rojo, pero la policía les dejó continuar cuando Luis Merino se identificó como guardia civil. Llegaron a su destino, la discoteca Four Roses, y pegaron unos cuantos tiros. Dos de ellos alcanzaron a Lucrecia Pérez y otro a Porfirio Elías, que resultó herido gravemente.

Hubo numerosas manifestaciones a lo largo del país rechazando estos actos, ya que este asesinato tuvo mucha repercusión social y política. El Congreso, el día 16 de noviembre de 1992, redactó una declaración constitucional condenando este asesinato y todos los actos xenófobos y racistas. Antena 3 le dedicó una tv movie en la que la protagonista era Ruth Rodríguez, que había coincidido con Lucrecia en alguna ocasión.

Luis Merino fue condenado a 54 años de prisión. Los tres menores, a 24 años cada uno, de los que solo cumplieron 8, ya que salieron de la cárcel en 2001 con la entrada en vigor de la nueva Ley del menor.

Lucrecia solo tenía 33 años cuando fue asesinada y se ha convertido en todo un símbolo contra la discriminación. No se puede dejar que destacar que una mujer tenga que morir para que la sociedad se de cuenta de que los sectores más extremos e intransigentes también existen y se deben denunciar públicamente.

Fuentes: El País, Wikipedia, El País 

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